La cubierta es la parte del inmueble que más castigo recibe: sol directo, lluvia, cambios bruscos de temperatura y, en una azotea comercial o industrial, el paso constante de personas y equipos. Revisarla a tiempo cuesta menos que reparar una filtración que ya llegó al interior.
Señales de que necesita atención
Manchas de humedad en techos o muros. Una mancha que aparece o crece después de la lluvia casi siempre indica que el agua ya encontró camino.
Material levantado o agrietado. Ampollas, grietas o bordes despegados en el recubrimiento dejan expuesta la superficie.
Agua estancada. Si después de llover quedan charcos en la azotea, la pendiente o el drenaje no están trabajando como deben.
Remates y juntas dañados. Las uniones con muros, domos, ductos y equipos son los puntos donde con más frecuencia empiezan las filtraciones.
Calor excesivo en el interior. Un techo sin aislamiento o con el recubrimiento gastado deja pasar más calor en verano.
Qué revisar antes de la temporada de lluvias
- Que los desagües y bajadas estén libres de basura y sedimento.
- Que no haya ampollas, grietas ni zonas sin recubrimiento.
- Que los remates alrededor de equipos, domos y muros estén firmes y sellados.
- Que no se acumule agua en ningún punto de la azotea.
Cuándo llamar a un especialista
Si encuentra una o varias de estas señales, lo recomendable es que una cuadrilla con experiencia revise la superficie en sitio. Cada cubierta es distinta, y el material y el sistema adecuados dependen de su estado, su uso y el clima de la zona.
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